miércoles, 9 de septiembre de 2009

Escuela Pública vs Privada I

La conversión de la educación en negocio es cada vez más evidente. Las familias son tratadas como clientes desde hace tiempo y la escuela es cada vez menos escuela y más empresa, y como tal tiene que ofrecer resultados, no procesos.


Y bajo este espíritu nace el tan renombrado y archiconocido informe PISA. Bueno, archiconocido, no, más bien, archirequetenombrado, que la mayoría de quien lo nombra no tiene mucha idea... Se trata de medir el resultado final de la educación en chavales de 4º de ESO, que están ya en el disparadero de salida. Mide qué niños saben y qué niños no. Además de este informe PISA, amasado en el seno de la Comunidad Europea, en España - para no ser menos - nos inventamos las pruebas de diagnóstico. Así, si el informe PISA nos compara con otros países de la Comunidad, las pruebas de diagnóstico, de una naturaleza muy similar, nos compara los resultados obtenidos entre las Comunidades Autónomas de nuestro país. Y claro, amigo, las escuelas privadas quedan en resultado muy por encima de la escuela pública. Conclusión: la escuela privada es mejor que la escuela pública porque los niños aprenden más. Eah.


Pero para qué fijarnos en el proceso, en el punto de partida. Te pongo un ejemplo que me gusta ponerle a mis alumnos para que entiendan cómo los evaluaré durante el curso. Resulta que Pepito y Juanito van al edificio de su trabajo. Hoy el ascensor está estropeado, vaya lata!! así que tienen que subir a pie hasta el piso 3 donde se encuentra su oficina. Pepito ha traido el coche, y lo ha aparcado en la planta 5 del garaje, pero Juanito ha decidido venir andando, así que ha entrado al edificio por la planta baja, la cero. Supongo que más o menos entiendes la metáfora, tú que me lees... ¿Quién tiene que recorrer mas para llegar? ¿Ya no tiene importancia el punto de partida?


En una escuela pública nos encontramos clases dificiles de trabajar. En las que la heterogeneidad es la nota reinante. Clases con una riqueza y diversidad cultural cada vez mayor. En ellas aprendemos todos mucho más de lo que la gente sabe medir con sus pruebas diagnosticas y sus informes PISA... así que no vengan a tocarme las pelotas los de la Escuela Privada con sus recursos y sus maestros adoctrinadores de niños... a los que les niegan hasta su identidad con uniformes que pretenden (como su propio nombre indican) uniformarlos, darles una única forma, borrar su personalidad... clases de niños bien que aprenden las capitales de los países del mundo y la tabla periódica de elementos... pero que luego realizan batallas campales en Pozuelo... Pero es que quizás a muchos de esos padres, que no a todos, lo único que les importa es que sus hijos sigan teniendo claro que ellos pertenencen a esa clase de la sociedad que para ganar 3.000 euros al mes tiene que echar 60 horas de curro a la semana... A esa clase de la sociedad que se quiere creer rica y para ella se encarga muy desde el principio en que te fijes en sus caballo con el jugador de polo, en su banderita del chaleco o en las letras italianas que ocupan todo el pecho de su camisaeta...


Cómo, que los maestros de la privada son mejores??


Seguiré... claro que seguiré...
Miércoles 09 de septiembre de 2009

miércoles, 22 de julio de 2009

Faltan huevos

¿Cuando llegará el día en que la este Estado laico, aconfesional, dé realmente el paso definitivo? ¿Cuándo dejará el Estado de tener que doblar las rodillas ante la "Santa" "Madre" Iglesia? ¿Cuándo?

¿Por qué la Escuela Pública permite adoctrinar a niños y niñas en su horario? Aunque no me parece ni bien, ni correcto, ni conveniente, ni necesario, ni nada que se le aproxime, reconozco, no podría ser de otra forma, que cada familia tiene el derecho de dar a su descendencia la educación religiosa que estime oportuna. Pero ¿por qué ocupando espacio en la Escuela Pública, donde deberían formarse individuos libres y respetuosos para con todos?

Sería, en mi opinión más importante, que en la escuela ocupásemos esta hora, por ejemplo, en dar a los niños y niñas un bagaje cultural religioso, en el que todos aprendamos algo sobre las religiones más importantes, su historia, su nacimientos, sus códigos, su importancia en el desarrollo o freno para la actual sociedad, etc. Pero adoctrinar no. Eso por la tarde y subvencionado por la iglesia, o por las familias, pero no por el estado.

Lo que te decía... que faltan huevos.

Miércoles 22 de julio de 2009

viernes, 3 de julio de 2009

Niños clientes

Dar no es querer, ni amar. Y amar, o querer, no es dar. Es más, me atrevería a decir que dando no queremos ni más ni menos, no amamos ni más ni menos, simplemente damos. Pero esto, aunque individualemente lo tenemos claro, dentro de esta tumultuosa sociedad no lo está tanto, porque subyace en el ambiente que si damos, queremos, amamos.

Y así, nuestros padres de hoy intentan dar a sus hijos para que estos vean, sientan, que son queridos. Confunden necesidades con caprichos. Bueno, no los confunden, si no que son engañados. La sociedad del marketing en la que vivimos ha centrado, desde hace mucho tiempo, sus ojos en el niño y lo ha convertido en un niño cliente. Desde este prisma los caprichos pasan a ser necesidades de la noche a la mañana sin que nadie ponga el grito en el cielo, sin que nadie se autopregunte, sin que nadie piense. Estamos demasiado inmersos en el problema como para pensar y simplemente nos dejamos llevar. Damos y damos porque así crecerán felices nuestros hijos, porque los padres estamos para satisfacer sus necesidades y no para permitir que nuestros infantes crezcan con tristeza o algún que otro trauma.

Y así, se nos lleva hasta la idea de que lo más bonito y maravilloso del mundo es la sonrisa de un niño. Y que cualquier otros sentimiento en principio contradictorio (desilusión, tristeza, enfado, miedo, decepción, etc.) no hace más que entorpecer su crecimiento, que poner trabas en el camino de la felicidad.

Y con este plan de actuación, criaremos hijos que solo reconocerán la felicidad como sentimiento valido y posible, que no sabrán manejarse en la furia o en la tristeza, o en el enfado o en la desilusión, reconociendo estos últimos como sentimientos extraños, sentimientos ocupas de su corazón. Criaremos hijos que entenderán que sus necesidades deben ser satisfechas de inmediatao y que el esfuerzo por conseguir algo se resume a pedirlo y, a lo sumo, a ponerse un poco impertinente.

Un niño debe crecer en un ambiente sano y feliz, evidentemente, en el que poder desarrollar toda su potencialidad; pero esto no quita que yo como padre deba saber dotarlo de un bagaje emocional suficiente que le permita sacar todo su partido a la vida. Que no es poco.
Reflexiones tras leer
"Mal de escuela"
Pennac, Daniel.
Viernes, 03 de julio de 2009

lunes, 29 de junio de 2009

Mal de escuela (Pennac, Daniel)

VI
LO QUE QUIERE DECIR AMAR

(...)

Capítulo 9

Hoy en día existen en nuestro planeta cinco clases de niños: el niño cliente entre nosotros, el niño productor bajo otros cielos, así como el niño soldado, el niño prostituido y, en los paneles curvo del metro, el niño moribundo cuya imagen, periódicamente, proyecta sobre nuestro cansancio la imagen del hambre y del abandono.
Son niños, los cinco.
Instrumentalizados, los cinco.


En este mundo hay que ser
demasiado bueno para serlo bastante.
MARIVAUX
El juego del amor y del azar

jueves, 4 de junio de 2009

Gracias

Me lo han ofrecido y he aceptado. Decir que no he mirado por mí sino por el cole es poco modesto, pero no por ello menos realidad. La postura cómoda para mí hubiera sido no buscarme posibles problemas y quedarme tal y como estoy. Pero no he podido. Mi vocación me lo ha impedido. Quiero entregarme e intentarlo y la oportunidad era ahora. Simplemente me han invitado y he aceptado.

Claro que no puedo negar que la decisión tiene un lado que no llevo del todo bien. Que me hubiera gustado más entrar de otra forma. Hacerlo sin que nadie tuviera que abandonar a disgusto su puesto. Pero demasiadas veces las cosas no son como uno quiere, sino como son. Y ahora han sido así. Quizás en el futuro hubieran sido de otra forma o quizás no. Pero es que han sido así y eso, desde el día en que me lo propusieron, no puedo cambiarlo. Y ahora es el momento de contestar, mi momento. Y por eso digo que sí. Que voy. Que quiero.

Mis padres, que me hicieron así. Y yo les estaré eternamente agradecido. No habrá fiestas de prejubilaciones suficientes para demostrar tanto como me gustaría. Malaje o serio según quien me mire, pero muy honrao. Y eso lo llevo muy a gala. Nadie puede decir de mí que obro de mala fe. ¡¡Ahh!! también me hicieron un poco torpe, tanto que nunca he sabido (¿querido?) protegerme. Me da igual que puedan hacerme daño. Prefiero mil veces el daño de la transparencia que el beneficio de la opacidad, de las dobleces.

Hoy me siento un tío feliz. Plenamente feliz. Lleno. Sin vacíos. Sin apenas necesidad de buscar he encontrado a mi gente necesaria. Y quien puede utilizar a su gente necesaria es muy rico. Y más si tu gente necesaria son tus padres, tus hermanos, tus suegros, tus cuñados, tus tíos, tus compadres, Enrique y Laura, Eva, Germán, Eli y Luis, Rocío y Alfonso, Paquito y Peña, María, Marina, Bea, May... y mi mujer.

Muchas gracias a todos. Os quiero.

Pd. ¡¡Qué agustito tiene que vivir un trepa, coño!!
"Eso te pasa por ser honrao"
- Mi padre
Viernes 05 de junio de 2009