miércoles, 5 de febrero de 2014

¿Para qué?

Hay actividades de esas que no mejoran las notas de los niños. De esas que no van acompañadas de rimbombantes sobresalientes o notables. Hay actividades de esas que no ayudan a mejorar la automatización de los algoritmos, ni el razonamiento, ni nuestro lenguaje oral, comprensión lectora o expresión escrita.

Actividades que en los coles "prestigiosos" suelen ser desprestigiadas por aquellas mentes cerradas, ancladas en la escuela del sígame el que pueda, en la escuela de la memoria y el vómito. 

En el Machado creemos en lo que no se ve. Creemos en esas actividades que unen, que suman, que crean conciencia de pertenencia a un cole único. Apostamos de lleno por esas actividades que nuestro alumnado muestra orgulloso a sus familias, por esas activiadades en las que nuestras familias invierten, junto a los maestros, horas de trabajo en pos de la mejora de su escuela, de nuestros niños. En el Machado creemos que la educación va más allá de las partes de una flor, de la tabla de multiplicar... (¡bendito google!)

Díganme, caballeros y señoras, si esta actividad no desprende esfuerzo,  emoción, trabajo en equipo, creatividad, sentimiento... Díganme si esta actividad no da en el clavo, posiblemente, todos aquellos aprendizajes importantes para nuestra sociedad futura; si no da en el clavo de todos aquellos aprendizajes que nuestros infantes no podrán nunca encontrar en su Tablet PC de 10,2". 

Pasen y vean.



Miercoles 5 de febrero de 2014

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Entre Sueños

Toda mejora nace de un sueño. Todo sueño de una utopía. Toda utopía de un inconformismo. 

De eso se trata. En ese punto estamos los que formamos la Comunidad Educativa del Antonio Machado. No nos conformamos con las injusticias, con las realidades sociales, con las verdades a medias, con el marionetismo al que quieren someternos. No queremos más pan ni más circo.

Tampoco tenemos tiempo para quejarnos, ni para llorar, casi ni para sollozar siquiera. Solo queremos remangarnos y ponernos manos a la obra. 

Un sueño es más bonito cuanto más despierto se diseñe, es más posible cuantos más brazos empujen, es más perfecto cuantas más mentes lo trabajen; es más emocionante cuantos más corazones lo sientan y es más audito cuantas más voces lo griten.

Un sueño es, quizás, el único arrebato que nadie podrá recortarnos jamás.

Sueñen con nosotros y súbanse al proyecto de la ilusión.

Día de la Infancia.
Miércoles 20 de Noviembre de 2013

miércoles, 16 de octubre de 2013

La que Se Avecina en el Machado

Martes 22 de Octubre. Día 1. Un proyecto que ve la luz. Una Escuela por hacer. Por ir haciendo cada día y nunca terminar de hacerla. 

En el Machado SOÑAMOS con un cole que dé oportunidades a sus niños y a sus familias. Un cole que ni perpetúe ni agrande las diferencias sociales existentes interesadamente. QUEREMOS salir de la cultura de la queja para posarnos en la cultura del cambio, queremos salir de la "comodidad " para (auto)convencernos de que haciendo, podemos cambiar el mundo: nuestro barrio, nuestra familia, nuestros niños... nuestro MUNDO para empezar. 

Creemos en todo ello. Lucharemos con toda nuestra capacidad y esfuerzo por conseguirlo. No sabemos si lo lograremos, pero merecerá la pena el viaje, más allá del destino alcanzado.

Ya lo dijo Albert Einstein: Los mismos caminos nos conducen a las mismas metas.

LA QUE SE AVECINA EN EL ANTONIO MACHADO... ¿Te lo vas a perder? 


Y tú... ¿qué haces por mejorar(te)?
Miércoles 16 de Octubre de 2013

lunes, 12 de noviembre de 2012

En Huelga

El miércoles voy a la Huelga General. Y lo hago convencido de que vale para algo. Siempre he pensado, y así me gusta enseñárselo a "mis niños", que muchos poquitos juntos pueden llegar a ser un mucho. Y que esa es la única manera que tenemos de actuar.

Hace tiempo que la democracia, a nivel político, se fue al carajo. Yo apenas recuerdo cuando esa democracia bebía de la ilusión, de las ganas, de las fuerzas del pueblo... ese pueblo vivo y luchador... ese pueblo de hombreras y pantalones de campana.

Nos dominan porque nos dejamos dominar. Lo peor no es ser dominado, sino serlo teniendo sensación o sentimiento de libertad. Y no lo somos. No somos libres. Tristemente. Somos marionetas al servicio de unos pocos; ilusos manejados cual títeres por intereses comerciales, avariciosos, asquerosos, impuros, inmisericordes, egoístas... millonarios.

Y yo hago mi huelga contra la clase política en general. Seguro, estoy convencido de ello, que hay muchos políticos honrados. Muchos. Muchísimos. Seguramente, muchos políticos más honrados que deshonrados. Tan seguro como de que esos honrados mandan menos que los deshonrados. Sin duda alguna.

No han sabido (¿querido?) administrar la riqueza cuando las vacas eran gordas. No han sabido (¿querido?) hacerlo. Y ahora se dedican a disparar mierda con fina, certera, puntería, desde su posición cobarde, desde su peana, desde su altar valvulado. Y disparan contra el funcionario (¡maldito egoísta que no quiere colaborar con los pobres que las pasan canutas!), contra el parado (¡ese vago que mejor acortarle su paga para incentivarlo en la búsqueda de empleo! Está comprobado que si tengo un perro rabioso con ganas de morderme el culo corro más.... ¡"andevapará"!), contra el pensionista (¡no querrá este ahora una paga decente, ¿no?... como si hubiera estado toda su vida cotizando...), contra el inmigrante (¡será aprovechado que sin cotizar porque no quiere viene a ocupar mi cama en el hospital, las horas de mi médico y a comerse mis aspirinas!¡Y no te confundas que los españoles nos fuimos a Argentina y Alemania a trabajar de verdad, como buenas hormiguitas... no a robar como vienen los africanos o los rumanos... ni a traer otra vez enfermedades ya extinguidas!), contra el desahuciado (¡qué se creerá ese que no paga su hipoteca... que la pague "home" como la pago yo religiosamente!) y contra el pueblo en general, que ha vivido por encima de sus posibilidades (¡será derrochador el tío... mira que comprarse una casa por 35 millones y un coche para intentar tener una familia!)... como si las posibilidades para vivir las dictara el pueblo.

Pero no, no busquen que no encontrarán los mismos despiadados ataques contra la casta de este país (grandes capitales, banqueros, iglesia, políticos ricos). Ni un recorte. Ni un puto recorte. Ni un solo recorte a la Iglesia, al Banco, a las grandes fortunas. Más bien al contrario, más bien lo contrario: ayudas y ayudas permitidas por el pueblo llano, ese pueblo adormilado y permisivo en su mayoría, ese pueblo donde aquella frase popular de "virgencita virgencita que me quede como estoy" empieza a convertirse en un lema con un protagonismo demasiado peligroso, ese pueblo de barrigas agradecidas, ese pueblo que cuando calla, permite, que cuando mira para otro lado, permite, cuando deja de luchar, permite, que teme morder la mano de quien cree le da de comer... ¡Ay, España, cómo hemos cambiado!

Yo sé que todo el mundo no tiene la facilidad que tengo yo para hacer huelga. Yo sé que no es tan sencillo hacerla en la empresa privada. Y eso, sin duda, es quizás el mayor argumento para que los que podemos, la hagamos... y vayamos a una manifestación en la que al menos quede claro que empezamos a estar harto de lo que pasa y que cada vez queda menos para que todo estalle... y entonces... entonces...

O a lo mejor, todo es cuestión de que vuelvan los lunares grandes en los vestidos, la laca al pelo cardado, las campanas a nuestros pantalones y los canta-autores pongan una banda sonora inolvidable...

Lunes 12 de Noviembre de 2012

sábado, 26 de mayo de 2012

Comparaciones odiosas

Establezcamos diferencias:

  • Cuando yo era chico mi madre (y como ella la inmensa mayoría de las madres) pudo educarme. Dedicó su vida en cuerpo y alma a educar a sus hijos. A darles valores. A otorgarles seguridad y cariño. A ponerles límites. A "tomarles" la lección. Mi madre no tuvo que darme llaves de casa hasta que tuve madurez suficiente para tenerlas. Y yo, nunca me sentí desatendido.
  • Cuando yo era chico mi "seño" era "amiga" de mamá. Si yo me portaba mal en el colegio mi madre no se creía mis mentiras que sonaban a excusa barata. Ella sabía que, yo como buen niño, mentiría para salvar mi pellejo.
  • Cuando yo era chico mi "seño" era respetada por sus alumnos. Lo era porque tenía dos autoridades muy claramente definidas: la autoridad social, porque ser "seño" estaba bien visto por la sociedad en aquellos entonces; y la autoridad del saber, porque mi seño era mi principal fuente de conocimientos.
  • Cuando yo era chico en mi clase no había inmigrantes (y yo no me enriquecía de su cultura); ni había discapacitados (estaban apartados de la sociedad; incluso había familias que se avergonzaban y no los sacaban ni a la calle), ni gitanos (ellos ni siquiera estaban escolarizados).
  • Cuando yo era chico en los coles estábamos entre el 80% y el 85% de la población infantil escolarizada. El resto no era fracaso escolar, porque ni siquiera iba a la escuela para entrar en cualquier tipo de encuestas.
  • Cuando yo era chico mi seño seguía el método sígame el que pueda. Y los que no podían se dejaban detrás, al fondo. Eran casi mueblecitos. Algunas veces metían la pata, pero eran reprendidos por su familia, en la mayoría de las ocasiones.
  • Cuando yo era chico, en mi cole todo se basaba en el aprendizaje memorístico. Tuve que memorizar capitales de todos los continentes, tablas periódicas de química, lista de reyes, poemas enteros... (¡¡no me preguntes nada de esto que ya lo olvidé todo!!).
  • Cuando yo era chico mis juguetes se resumían a coches, estampas, trompo, lima y un balón. Para divertirme de verdad necesitaba amigos.
  • Cuando yo era chico el esfuerzo tenía recompensa en la sociedad. Y y me esforzaba para ser alguien. Lo superfluo aún no tenía tanta prensa. 
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  • Ahora que soy grande, y maestro, mis alumnos son conocidos como niños-llavero. Tienen llaves de casa desde los 7 u 8 años porque la situación exige que su madre trabaje. A veces, los abuelos pueden hacerse cargo de ellos. Otras, las actividades extraescolares. Muchos de sus padres llegan tan cansados a casa que no tienen ganas de mirarle los deberes, ayudarlos a hacer la maleta o entretenerse a jugar con ellos un rato. Y eso, el que vive con sus padres. Que más del 70% de mi alumnado es de padres separados.
  • Ahora que soy grande, y maestro, mis alumnos saben que sus padres lo defienden a capa y espada porque "sus hijos nunca le han mentido". Tengo que lidiar casi diariamente con padres que vienen al despacho de director a intentar ponerme sobre la mesa las reglas del juego. Ellos saben mejor que los maestros cómo debería organizarse cualquier actividad.
  • Ahora que soy grande, y maestro, mis alumnos saben que mi autoridad está cogida con alfileres. Ya no tengo autoridad social, porque ser maestro es sinónimo de vago y vividor. Tampoco tengo autoridad del saber, porque youtube, google y la wikipedia, por ejemplo, me la han quitado. 
  • Ahora que soy grande, y maestro, mis alumnos son de países muy diferentes (tengo chinos, bolivianas, ecuatorianas, rumanas, portugueses, subsaharianas, marroquíes...) y de etnias diferentes. A veces, muchas veces, nos llegan a mediados de curso desconociendo el idioma.
  • Ahora que soy grande, y maestro, las escuelas rozan el 100% de población infantil escolarizada. Todos entran en el saco de la estadística.
  • Ahora que soy grande, y maestro, mis alumnos son todos los niños que tengo en clase. No solo soy maestro del que puede o del que quiere, también del que no quiere. Y adapto mi enseñanza (o lo intento) a tantos niveles como tengo en el aula. Para que todos avancen con respecto a sí mismo.
  • Ahora que soy grande, y maestro, mis alumnos aprenden a convivir en el aula, con actividades preparadas para ello. Y aprenden a saber hacer cosas. El aprendizaje memorístico, los vómitos de lecciones que después se olvidaban, han desaparecido (o al menos no tienen un papel predominante).
  • Ahora que soy grande, y maestro, mis alumnos juegan online, en 3D y con gráficos que superan la realidad. Y yo, tengo que intentar convencerlos para que no escuchen los cantos de sirena de su PSP y dediquen un rato a estudiar "para el día de mañana".
  • Ahora que soy grande, y maestro, mis alumnos son acribillados con Belenes Esteban y Ronaldos... personajes de éxito en nuestra sociedad. Ambos encarnan, por supuesto, el valor del esfuerzo, de sembrar y recoger.
Si la escuela debe formar niños para que sean adultos y convivan en una sociedad, deberemos tener muy presente que la sociedad ha cambiado tanto que la escuela de los 80 provocaría aún, mucho más fracaso que la actual, sin duda. 


Dedicado a todos aquellos 
que repiten aquella frase de: 
"cuando yo era chico eramos 40 en clase 
y no pasaba ná"...
Infórmate antes de hablar.
Sábado 26 de mayo de 2012.