viernes, 27 de febrero de 2009

5 días más...

Las AMPAS exigen a la Junta que el colegio empiece una semana antes. Y así se hará. Dicen ellos que comparativamente con otras Comunidades Autónomas tenemos menos días lectivos y eso repercute en una enseñanza y un aprendizaje de menos calidad.

Los Síndicatos docentes abogan que no se ha contado con la opinión del profesorado andaluz y que se ha tomado una decisión unilateral sin escuchar propuestas... y que si esas tenemos, el profesorado va a la huelga.

En mi opinión entrar el día 7 no soluciona absolutamente nada. No mejorará los "niveles" de nuestro alumnado ni una décima. Además, de que se ningunea y piosotea el trabajo realizado por el maestro del 1 al 15 de septiembre, quedando ya tan solo una semana para organizar el curso: programación anual de aula, organización de ciclos, plan anual de centro, preparación de evaluaciones iniciales, recogida de material y valoración de materiales didácticos oportunos, limpieza y organización del aula, estudio de informes de tránsito del alumnado, etc.

Que digo yo, que si los padres realmente quieren que suba el "nivel" de sus hijos, mejor será que protesten por lo que de verdad afecta a la calidad de la enseñanza: que siga dándose religión en la escuela laica (más de 5o horas anuales se dedica en las escuelas a adoctrinar... para enseñar religión ya están las iglesias, ¿no?), que se equipare la ratio andaluza con la europea (clases con 15 alumnos y no con 25-30), que se reduzca la burocracia al profesorado para que destine su tiempo a enseñar y no a rellenar papeles o que se introduzcan definitivamente las TIC en la escuela.

A no ser que los padres estén pensando más en tener colocado al niño 5 días más en la escuela. Que no olvidemos, son 5 días menos dando la lata en casa o en casa de la abuela en su defecto. Entonces hay poco que decir.

¿Que escondemos?
27 de febrero de 2009
Día del Maestro, para más INRI

viernes, 13 de febrero de 2009

Religión en la escuela

¿Cuando llegará el día en que la este estado laico, aconfesional, de realmente el paso definitivo? ¿Cuándo dejara el estado de tener que doblar las rodillas ante la "Santa" "Madre" Iglesia? ¿Cuándo?


¿Por qué la Escuela Pública permite adoctrinar a niños y niñas en su horario? Aunque no me parece ni bien, ni correcto, ni conveniente, ni necesario, ni nada que se le aproxime, reconozco, no podría ser de otra forma, que cada familia tiene el derecho de dar a su descendencia la educación religiosa que estime oportuna. Pero ¿por qué ocupando espacio en la Escuela Pública, donde deberían formarse individuos libres y respetuosos con todos?

Sería, en mi opinión más importante, que en la escuela ocupásemos esta hora, por ejemplo, en dar a los niños y niñas un bajaje cultural religioso, en el que todos aprendamos algo sobre las religiones más importantes, su historia, su nacimientos, sus códigos, su importancia en el desarrollo o freno de esta sociedad, etc. Pero adoctrinar no. Eso por la tarde y subvencionado por la iglesia, o por las familias, pero no por el estado.

Así lo veo, así lo digo.


miércoles, 13 de febrero de 2008

- "Veo veo" -"¿Qué ves?"

Da igual.

Que el actual Sistema Educativo tenga la herencia que tiene y que viene intentando superar... da igual.

Que actualmente tengamos escolarizados en nuestras aulas casi al 100% de la población en edad escolar... da igual.

Que la tasa de analfabetos haya descendido vertiginosamente... puf, da lo mismo.

Que nunca hayamos tenido tantos universitarios como ahora... da igual, también.

Que según los últimos estudios nunca se ha leído tanto como ahora y que nuestros jóvenes sean los más han subido la media lectora... qué más da!!

Que hayamos escolarizado obligatoriamente a nuestros alumnos y alumnas hasta los 16 años... qué más da!!

Que se crea como nunca y se luche y se trabaje y se tengan en cuenta las necesidades de las personas más necesitadas... eso, eso no importa.

...

Ahora lo importante es dar puñetazos en la mesa y utilizar palabras rimbombantes, hacer tuya la demagogia más barata y cargar contra nuestro sistema Educativo. Además si usas, eso sí, sin preocuparte por analizar un poco (que si no no te salen las cuentas) el informe PISA -que la mayoría, por cierto, no tienen ni puta idea de lo que es- entonces puede parecer hasta que sabes del tema. Pero es que no queda ahí la cosa. Es mucho más curioso aún cuando algunos añoran nuestro Sistema Educativo de 1970, con su Ley General de Educación...

Sí, sí... añoran los 40 alumnos por aula.

Añoran la diferencia entre clases de listos y clases de repetidores.

Añoran que niños y niñas con necesidades no tuvieran cabida en el Sistema.

Añoran
los tirones de patilla, las oraciones antes de empezar el día, los crucifijos presidiendo las aulas y los métodos de sígame el que pueda. Los psicólogos, pedagogos, monitores, educadores, interpretes de lengua de signos, educadores sociales, médicos, logopedas, maestros de compensatoria, maestros de pedagogía terapéutica, maestros de audición y lenguaje... unos chuflas todos.

Muy recomendables los artículos de Arturo Perez Reverte y José Saturnino Martínez. Pinchen y lean.

Empieza por la O...
¿Que será?
¡¡Oportunistas enteraillos demagogos
a favor de corriente!!
Si, si, si...
13 de febrero de 2008

martes, 12 de febrero de 2008

Hijos e hijas sin manual de instrucciones (VI). Epílogo

En fin, para cerrar este pequeño capricho solo me queda resaltar algunas cosillas que creo imprescindibles para hacer más llevadero todo este proceso de criar, educar, formar, instruir... ¿cuál será la palabra correcta?.

Seré concreto.

Uno. Lo más importante de todo: el amor, el cariño. Sin esto, todo lo demás carecería de sentido.

Dos. Usemos el sentido común, ¡siempre!. Es nuestra mejor arma. Es el mejor libro en el que buscar y encontrar respuestas a mis preguntas como padre, a mis dudas cuando tomo decisiones.

Tres. Exige, porque tienen derecho a ser exigidos.

Cuatro. No rehuyas el conflicto. Afróntalo desde el sentido común. Con la firmeza que te da ser tú quien debe poner siempre los límites, unos límites coherentes e inflexibles. No caigamos en lo que Emilio Calatayud denomina algo así como el mal de la democracia joven... no nos dé miedo poner límites. Poniendo límites no somos padres dictadores, somos padres, y de eso se trata... de ejercer como tal. Amigos ya tiene. Amigas ya tiene. Padres, solo nosotros. Recuerda: heteronomía vs autonomía moral.

Cinco. Ten cuenta que muchas veces los críos pueden portarse mal para que les echemos cuenta. Así de sencillo. Y que muchas veces, al castigarlos, estamos reforzando positivamente la conducta, por más que nuestra intención sea la contraria.

Seis. Sé concreto, cuanto más, mejor. Huye de lo abstracto cuando hables con tu niño, con tu niña, sobre todo cuando son pequeños. No le digas: "¡tienes que portarte bien!". ¿Eso qué significa para ti?. ¿Qué significa para él?. ¿Tenéis la misma definición de portarse bien? "No le pegues a tu hermano", "recoge tus juguetes", "cómete la merienda" o "termina tus deberes" sí son órdenes concretas y difícilmente malinterpretables... al menos en teoría.

En fin que no quiero ser pesao...

Al menos me ha servido para aclararme y obligarme a desempolvar algunas cosillas de la carrera. ¡Qué pena estudiar tanto para que todo se olvide tan pronto!

Lo dicho. No invento nada.
Solo resumo, aglutino, sintetizo.

07 de febrero de 2008

martes, 15 de enero de 2008

Hijos e hijas sin manual de instrucciones (V). La educación de los sentimientos.

- Papá, ¿qué es la felicidad? - soltó sin ser consciente de lo que aquella pregunta encerraba.

- Hijo mío, la felicidad es... una cosa que... verás... a ver cómo te explico... imagina que estás en... bueno, a ver si me sale un buen ejemplo... te acuerdas de cuando fuimos a... tampoco, tampoco es un buen ejemplo... ¡Uf, vaya preguntita "miarma"! Si te digo la verdad creo que yo tampoco sé qué es la felicidad...

Los sentimientos, esos grandes olvidados de la educación. Caemos en el error, gravísimo error, de intentar protegerlos de todo lo malo que pueda ocurrirles, porque así, pensamos, crecerán más felices. Pan para hoy y hambre para mañana. Como padres estamos obligados a educar, en el más amplio sentido de la palabra, a nuestros hijos e hijas. Y esto conlleva formarlos para las exigencias de la sociedad futura. Exigirles para alcanzar el desarrollo íntegro de la persona, objetivo anhelado en educación. Y se puede crecer feliz aunque te exijan. Un niño no tiene que ser feliz siempre. ¿Dónde está escrito eso? La felicidad es importante, muy importante, pero no es el único sentimiento que debe reconcer y sentir, valga la redundancia, un crío. La sociedad, la vida adulta, su futuro le exigirá que sepa responder a los reveses que le ofrecerá la vida. Le exigirá aprender de los errores, levantarse tras las inevitables caídas. Mejor si han sido preparados para ello, ¿no?.

Claro que no se trata de ponerlos deliberadamente en situaciones desagradables para enseñarlos a afrontarlas. No me entiendan mal. Su vida de infante también les da reveses, aunque ante los ojos adultos, parezcan asuntos nimios. Cuando lleguen esos reveses es cuando tendremos que aprovechar las ocasiones para hablar claramente de los sentimientos. Todos sentimos penas, alegrías, enfados, dudas, miedos... Nuestros menores también lo sienten y nuestra misión será enseñarlos a etiquetar esos sentimientos cuanto antes para que sepan responder cuando aparecen. Saber controlar las respuestas que provocan estos sentimientos, saber que lo que nos pasa es algo normal que le ocurre al resto de las personas, saber sacar partido a la tristeza, saber aprovechar y disfrutar los momentos de alegría, reconocer nuestros miedos o manejarnos bien en los enfados es fundamental para ese desarrollo íntegro de la persona que antes mencionabamos.

¿Y cómo puedo ayudar a mi hijo/hija? ¿Cómo se educan los sentimientos? En este punto creo importante: uno, no esconder nuestros sentimientos cuando hablamos con nuestros hijos; y dos, no sobreproteger, no criar a nuestros menores en la burbuja de la felicidad. Todo y cuando digo todo es todo, debe ser explicado a nuestros menores, por más tristeza que podamos causarle. Los niños son fuertes, muy fuertes. Por poner un ejemplo, cuando muere un familiar cercano muchos intentan que no se entere, decirle que se ha dormido, que se ha ido de viaje, que está en el cielo... Error. Los niños están habituados a la palabra muerte. La escuchan muchas veces al día. Nuestra misión será explicarles a su nivel qué es la muerte, qué pasa cuando morimos, por qué morimos... Os sorprenderán sus reacciones. Llorarán, como lloramos los adultos; se enfadarán, como nos enfadamos los adultos; sentirán impotencia, como las sentimos los adultos. Y ahí estaremos nosotros para ponerle nombre y ayudarlos a identificar qué sienten.

¿Te ha visto llorar tú hijo?
Edúcale el corazón...
quizás lo único que
no encuentre en internet.
Martes 15 de enero de 2008