viernes, 3 de julio de 2009

Niños clientes

Dar no es querer, ni amar. Y amar, o querer, no es dar. Es más, me atrevería a decir que dando no queremos ni más ni menos, no amamos ni más ni menos, simplemente damos. Pero esto, aunque individualemente lo tenemos claro, dentro de esta tumultuosa sociedad no lo está tanto, porque subyace en el ambiente que si damos, queremos, amamos.

Y así, nuestros padres de hoy intentan dar a sus hijos para que estos vean, sientan, que son queridos. Confunden necesidades con caprichos. Bueno, no los confunden, si no que son engañados. La sociedad del marketing en la que vivimos ha centrado, desde hace mucho tiempo, sus ojos en el niño y lo ha convertido en un niño cliente. Desde este prisma los caprichos pasan a ser necesidades de la noche a la mañana sin que nadie ponga el grito en el cielo, sin que nadie se autopregunte, sin que nadie piense. Estamos demasiado inmersos en el problema como para pensar y simplemente nos dejamos llevar. Damos y damos porque así crecerán felices nuestros hijos, porque los padres estamos para satisfacer sus necesidades y no para permitir que nuestros infantes crezcan con tristeza o algún que otro trauma.

Y así, se nos lleva hasta la idea de que lo más bonito y maravilloso del mundo es la sonrisa de un niño. Y que cualquier otros sentimiento en principio contradictorio (desilusión, tristeza, enfado, miedo, decepción, etc.) no hace más que entorpecer su crecimiento, que poner trabas en el camino de la felicidad.

Y con este plan de actuación, criaremos hijos que solo reconocerán la felicidad como sentimiento valido y posible, que no sabrán manejarse en la furia o en la tristeza, o en el enfado o en la desilusión, reconociendo estos últimos como sentimientos extraños, sentimientos ocupas de su corazón. Criaremos hijos que entenderán que sus necesidades deben ser satisfechas de inmediatao y que el esfuerzo por conseguir algo se resume a pedirlo y, a lo sumo, a ponerse un poco impertinente.

Un niño debe crecer en un ambiente sano y feliz, evidentemente, en el que poder desarrollar toda su potencialidad; pero esto no quita que yo como padre deba saber dotarlo de un bagaje emocional suficiente que le permita sacar todo su partido a la vida. Que no es poco.
Reflexiones tras leer
"Mal de escuela"
Pennac, Daniel.
Viernes, 03 de julio de 2009

lunes, 29 de junio de 2009

Mal de escuela (Pennac, Daniel)

VI
LO QUE QUIERE DECIR AMAR

(...)

Capítulo 9

Hoy en día existen en nuestro planeta cinco clases de niños: el niño cliente entre nosotros, el niño productor bajo otros cielos, así como el niño soldado, el niño prostituido y, en los paneles curvo del metro, el niño moribundo cuya imagen, periódicamente, proyecta sobre nuestro cansancio la imagen del hambre y del abandono.
Son niños, los cinco.
Instrumentalizados, los cinco.


En este mundo hay que ser
demasiado bueno para serlo bastante.
MARIVAUX
El juego del amor y del azar

jueves, 4 de junio de 2009

Gracias

Me lo han ofrecido y he aceptado. Decir que no he mirado por mí sino por el cole es poco modesto, pero no por ello menos realidad. La postura cómoda para mí hubiera sido no buscarme posibles problemas y quedarme tal y como estoy. Pero no he podido. Mi vocación me lo ha impedido. Quiero entregarme e intentarlo y la oportunidad era ahora. Simplemente me han invitado y he aceptado.

Claro que no puedo negar que la decisión tiene un lado que no llevo del todo bien. Que me hubiera gustado más entrar de otra forma. Hacerlo sin que nadie tuviera que abandonar a disgusto su puesto. Pero demasiadas veces las cosas no son como uno quiere, sino como son. Y ahora han sido así. Quizás en el futuro hubieran sido de otra forma o quizás no. Pero es que han sido así y eso, desde el día en que me lo propusieron, no puedo cambiarlo. Y ahora es el momento de contestar, mi momento. Y por eso digo que sí. Que voy. Que quiero.

Mis padres, que me hicieron así. Y yo les estaré eternamente agradecido. No habrá fiestas de prejubilaciones suficientes para demostrar tanto como me gustaría. Malaje o serio según quien me mire, pero muy honrao. Y eso lo llevo muy a gala. Nadie puede decir de mí que obro de mala fe. ¡¡Ahh!! también me hicieron un poco torpe, tanto que nunca he sabido (¿querido?) protegerme. Me da igual que puedan hacerme daño. Prefiero mil veces el daño de la transparencia que el beneficio de la opacidad, de las dobleces.

Hoy me siento un tío feliz. Plenamente feliz. Lleno. Sin vacíos. Sin apenas necesidad de buscar he encontrado a mi gente necesaria. Y quien puede utilizar a su gente necesaria es muy rico. Y más si tu gente necesaria son tus padres, tus hermanos, tus suegros, tus cuñados, tus tíos, tus compadres, Enrique y Laura, Eva, Germán, Eli y Luis, Rocío y Alfonso, Paquito y Peña, María, Marina, Bea, May... y mi mujer.

Muchas gracias a todos. Os quiero.

Pd. ¡¡Qué agustito tiene que vivir un trepa, coño!!
"Eso te pasa por ser honrao"
- Mi padre
Viernes 05 de junio de 2009

miércoles, 6 de mayo de 2009

Vísteme despacio...

La escuela pública está siendo arrastrada poco a poco, muy poco a poco, sin prisas pero sin pausa, por la escuela privada. Y un claro ejemplo son las prisas que nos están contagiando. Ahora está de moda que los niños y niñas sepan leer y escribir en preescolar (¡uy qué antiguo soy!!) en Educación Infantil, digo. Y a mí esto empieza a darme un poco de canguelo... o como mínimo, de respeto.

No me gusta encontrarme con niños en el primer ciclo con dificultades de aprendizaje en lectoescritura por traer déficits en los prerriquisitos básicos. No me gusta que expongamos a críos sin esos prerrequisitos a procesos de enseñanza aprendizaje que obvian la procedencia, las ideas previas de nuestros críos o su bagaje curricular. En primaria tenemos el defecto de empezar a trabajar con los críos la enseñanza de la lecto-escritura dando por hecho demasiadas cosas y obviando muchas otras, y yo ya no sé qué es peor.

Para enseñar a leer y escribir un crío debe tener un nivel adecuado en percepción visual (que le permita diferenciar una p de una q, por ejemplo); de percepción auditiva (que le permita diferenciar el sonido /b/ del sonido /p/, muy similares fonológicamente hablando); una buena memoria (para retener la asociación arbitraria establecida entre letra -grafema- y sonido -fonema-); capacidad de atención y concentración suficiente para enfrentarse a tareas individuales y desechar estimulos irrelevantes o distractores; o una buena comprensión verbal o expresión oral. Pero además, debe poseer una buena organización espacial (izquierda, derecha, arriba, abajo, delante, detras...) y una buena organización temporal (antes, después, ahora...) que le permitan trasladar el plano vivencial al papel (porque el arriba en tu espacio vivencial es distinto al arriba de un folio, por ejemplo).

Y todos estos objetivos, sin duda de la Educación Infantil y del primer Ciclo de Primaria, los estamos dejando de lado para dedicar más tiempo y esfuerzo a la enseñanza de la lecto-escritura. Y es que vende mucho más una escuela en la que los niños de 5 años ya saben leer que otra en la que los niños aprenden a leer a los 6 ó 7 años. Independientemente de los que se quedan en el camino, de los que no van, porque ir pa ná es tontería.
En educación,
el fin no justifica los medios
Jueves, 07 de mayo de 2009

lunes, 20 de abril de 2009

De locus de control y otras palabrotas psicopedagógicas...

La semana pasada explicaba a uno de mis alumnos una tarea de matemáticas. Este alumno era de esos a los que los maestros nos gusta llamar "alumno con dificultades de aprendizaje". Y nos gusta llamarlo así porque decir "maestros con dificultades de enseñanza" es demasiado descarado, ¿no?. Pues eso, le explicaba y mi alumno lo entendió a la primera, a lo que sorprendido me dijo:

- Maestro, no sé lo que me pasa pero es que hoy vengo "to listo".
- Es que tú cuando te pones eres muy listo, chaval.
- ¿Sabes qué, maestro? Yo creo va a ser el Sunny the Light que me tomao esta mañana...

A mí esto me hizo gracia al principio pero luego me dejó pensativo. ¿Qué mensajes subliminales le manda el sistema a algunos niños y niñas? Nuestra forma de hablar con ellos, de interactuar, nuestro lenguaje no verbal, incluso el verbal también, qué les está diciendo, qué sacan en claro ellos.

Sus palabras denotan una cosa muy clara. El éxito en la tarea no depende de él, sino de algo externo. No es su capacidad lo que le permite hacerlo bien, si no un zumo que se ha tomado esa mañana. Una autoestima por los suelos, una expectativa bastante negra, un concepto de sí mismo algo deteriorado.

En definitiva, un alumno que fracasará porque el sistema, la escuela, sus maestros, no paramos de recordarle que es un alumno con dificultades y que por su culpa no puede aprender más de lo que lo hace.

¿Y yo, puedo enseñarle mejor?

Los peligros del lenguaje no verbal.
Lunes, 20 de abril de 2009