jueves, 14 de junio de 2018

Pobres necesarios

He trabajado 10 años de maestro (6 de ellos, director) en una zona de dificultades económicas (y sociales -que suelen ser como la anchoa y el queso fresco en un "montaíto": inseparables-). En estos 10 años llegué a una conclusión casi sin buscarla: los pobres son necesarios.

Todo empezó cuando llegué en 2007 y me dieron 2°curso (25 críos de 7 años). Como entenderéis, en una muestra semejante, te encuentras de todo: inteligentísimos, de ritmo de aprendizaje lento, impulsivos, reflexivos... Eso sí, todos compartían, sin embargo, una misma raíz: un primer curso de primaria caótico.

Ese año anterior estuvo lleno de problemas no atajados (y que no vienen a cuento). ¿Resultado? Niños llegados en septiembre con bajísimo nivel en las materias instrumentales y casi ninguna norma, además de unas familias (posiblemente con mucha razón) que me esperaban con las uñas afiladas.

¿Cómo empezar a enseñar a leer, a contar, a calcular, a escribir... a niños bloqueados emocionalmente? ¿Como pedir confianza en mí a familias desencantadas? En la exigencia vi la clave...

 Y ellos empezaron a responder multiplicando por mil mis sentimientos hacia ellos. Y sobre todo, empezaron a ser felices. A normalizar su conducta en el cole. A aprender y volverse más competentes. Simplemente con rutina diaria y trabajando las emociones en el aula.

Y ahí descubrí unos talentos ocultos impresionantes. Niños con potencial enorme para ser exitosos académicamente; capaces de brillar en cualquier 2° de primaria de cualquier cole de alto nivel del barrio más selecto de Sevilla (se da el caso que en 2° los aprendizajes dependen más del aula que del estudio en casa).

Por circunstancias, seguí como tutor con ellos 5 años más (hasta que marcharon a la ESO). El último año, en 6° curso, empezaron a hacerse realidad mis miedos. En el barrio que nos rodeaba y que cobijaba a nuestras familias, el exitoso académicamente tenía dificultades para serlo socialmente también.

El barrio se tragaba algunas potencialidades. Los cantos de sirena de la pista de futbito, de las tardes en el banco del parque, esa necesidad de pertenencia al grupo (tan importante para el desarrollo personal en esa preadolescencia), de sentirse integrado, de ser parte de... Todo eso vencía en demasiados casos a ese potencial futuro brillante, de manera que lo posible y lo real pocas veces iban de la mano, siendo esta realidad final mucho menos colorida y prometedora de lo sospechado en mi útopica ilusión de maestro (que espero nunca perder).
 
Por tanto, niños muy buenos académicamente, nacidos en contextos dificultosos, pocas veces traspasaron, traspasan o traspasarán la barrera de lo social y seguirán, de mayores, formando y perpetuando esa impermeabilidad social que tanto interesa: el pobre, pobre; el medio, medio; el rico, rico. Todo ordenadito. Mucho mejor. Y no es por falta de capacidad del niño, sino por falta de oportunidades, de andamios sociales, de estructuras que lo sujeten para que no caiga en esas llamadas de lo efímero y gratificante, de buenos pilares que les faciliten apartar todo eso en pos del trabajo, el esfuerzo y la recompensa futura.

Y no. Tampoco son los padres el problema. ¿Qué padre/madre no quiere q su hijo estudie y se prepare? El problema es que esos padres, en muchos casos, y porque conviene que así sea, no saben hacerlo mejor de lo que lo hacen y escogen estrategias erróneas de educación para con sus chiquillos.

 Y nos encontramos así ante el entramado perfecto. Siempre habrá pobres que puedan ser pisoteados por ricos para que estos lleguen más alto, poque ellos (que tienen la llave) se encargarán de que los hijos de los pobres sean también pobres, asegurando así que sus hijos también tengan donde pisar. Un entramado tan bien hilado que los avariciosos, confeccionando ayudas, subvenciones y otras migajas varias (limosnas), son capaces de contentar a esta gente necesitada, llegándolos a hacer sentir tan afortunados como agradecidos, en una relación de dominio y poder perfecta, ya que difícilmente morderan la mano que les da de comer.

 ¿Solución? La escuela pública de calidad. La formación permanente de familia. Concepto de escuela como punto de transformación social del barrio en el que se inserta, como punto cultural y formativo permanente. Y sobre todo, el más dificil todavía: desligar el poder económico de las leyes educativas.

Besos a todos

martes, 30 de agosto de 2016

Yo soy maestro.

Disfrutaba yo de un descansito durmiendo a mi pequeño Martín en mi pecho, en el antiguo Guadalpark, mientras no perdía detalle de las conversaciones en las tumbonas de al lado. Un grupo de mujeres enseñaban sus primeras palabras a una rubilla de unos dos años, si acaso, mientras su madre le cambiaba el bañador mojado por otro:
- ¿¡Mi niña, qué es mi niña!? Unaaaa... - decía una de estas mujeres esperando que la chica completara la respuesta.
- "Utaaa" - balbuceaba la chiquilla, refieriéndose evidentemente a puta. Todas reían escandalosamente aprobando  su acertada respuesta.

Al instante, otra de ellas seguía con las sabias enseñanzas:
- ¿¡Cómo le huele el chocho a mi niñaaaa!?
- "Ettte" - respondía la chiquitilla llevándose mecánicamente la mano del chochete a la nariz. Se refería, claro está, a peste. Todas las enseñantes volvían a reír sin pudor. La chiquilla, por supuesto, sonreía ingenuamente sabiéndose el centro de atención, saboreando su ratito de gloria.

Inmediatamente después volvían con la doctrina:
- ¿¡Donde le van a salir pelitos a mi niñaaaa!?
- ¡Aaaaquí! - decía la pequeña con la mano en sus partes.

La escuela debe ser un lugar que abra la puerta, a algunos niños, a un país diferente. Es quizás la única oportunidad que tienen ciertos críos de recibir el diálogo y la palabra, de aprender a escuchar, de mamar razonamientos, empatía, asertividad, de comprender sus propias emociones. La escuela debe ser ese rinconcito sin gritos en la vida de cualquier "peque", un lugar donde haya tiempo para enseñanzas realmente importantes, más cercanas al alma y más alejadas de doctrinas y memoria. Respeto, pasión, emoción, solidaridad, equidad, cooperación, altruismo...

¡Qué difícil es imponer cordura en este mundo de vértigo!

¡Qué bonita y admirable es nuestra labor!

¡Qué poquita importancia le damos, incluso desde dentro, a la profesión más bonita del mundo!

Buen curso a todos. Vamos al lío...

Miércoles 31 de agosto de 2016

domingo, 13 de marzo de 2016

Zootropolis es INCLUSIVA

Hace mucho tiempo que la Educación intenta virar hacia un lugar en el que todos quepamos. Los teóricos biempensantes hablan y predican sobre la INCLUSIÓN, un concepto precioso, cargado de bellísimas intenciones y de difícil práctica real.

La INCLUSIÓN educativa, social también, sustituye a la INTEGRACIÓN, da un paso más. Si INTEGRAR lleva aparejado el axioma de que solo puede integrarse quien está "desintegrado", INCLUIR significa que somos y estamos TODOS Y TODAS desde el principio hasta el final. Todos y todas tenidos en cuenta, exigidos, valorados,  respetados...

"Zootropolis", la nueva peli de DISNEY, es una ciudad en la que conviven realmente todos los animales, humanizados, de manera INCLUSIVA. Si tienes (de)formación profesional docente, y más aún si tu especialidad está rozando la Educación Especial, ver esta pelicula te transporta inevitablemente a tu cole, a tus niños...

Y durante su disfrute piensas, sueñas, cómo sería todo en tu aula, en tu centro, si realmente cada corazón de tu Comunidad Educativa trasminara destellos de ilusión, de inclusión...

Quizás todo empieza en un "talvez"...

Domingo 12 de marzo de 2016

martes, 21 de abril de 2015

DEP Compañero

Somos una empresa. Así nos tratan. Y vosotros, familias y alumnos, los clientes. No descubro nada.

La educación está mercantilizada, cada vez vive más cerca de la empresa. Y como tal, tiene que haber rendimiento económico, tiene que llegar al final de cada año con superávit.


Porque la Educación es entendida desde hace tiempo como un gasto, no como una inversión.

Súmale a esto, además, el enfoque partidario, partidista y parcial que cada gobierno concreto ha otorgado a este asunto, más centrado en compra de votos (portátiles, Religión en la Escuela, por ejemplo) que en un enfoque centrado en el desarrollo del ser humano.

Todo demasiado complicado de explicar y demasiado sencillo de entender. ¿Interesa? ¿Interesa una sociedad libre de pensamiento, crítica, formada? Todos nos creemos así: libres, críticos, formados. Pero no lo somos. Somos producto de nuestra teledirigida experiencia. ¿Cómo seríamos entonces habiéndonos criado rodeados de otras experiencias no interesadas, no manejadas? Evidentemente, no lo sabemos. Y esta imposible comparación es la gran aliada de los desalmados.

Y así, la Educación como gasto (que estorba) para crear hombres alienados (en las concepción más psicoanalítica posible) y alineados (en su concepción más geométrica), y la necesidad imperiosa de los partidos políticos de rebuscar (comprar) votos en el contenedor de la peor basura, nos encontramos con situaciones tan explicables como rechazables, repugnantes.

Los docentes llevamos tiempo denunciando la violencia escolar, reclamando que se tomen medidas a corto, medio y largo plazo, que de veras se dirijan a la raíz del problema. Y por el contrario, ajenos a todo, se suben ratios, se deshumanizan las clases, se carga de burocracia innecesaria en la era digital a los Equipos Docente, de Ciclo, Directivos, etc.; se sube la carga lectiva, se presiona con informes competitivos entre países, comunidades, ciudades, localidades, incluso centros.   

¿Y lo peor? Las soluciones que empiezan a lanzarse, cual globo sonda, como les gusta a nuestros políticos (con los votos en la balanza): bajar edades de responsabilidades penales, controles de armas en Institutos, la Autoridad Pública del docente, etc. ¡Qué penita da todo!

No busquen responsabilidades ni culpas en Institutos, ni  colegios. Pregunten primero a señores con corbatas. A aquellos que juegan y jugaron con el futuro de nuestros adolescentes. Aquellos que rescatan bancos, que privatizan servicios, que venden los paisajes costeros a amiguetes, a aquellos capaces de vender el futuro de un niño si llega una buena oferta. Y de lo que os digan, creed en lo contrario. Ahí estarán las respuestas.

Lanzo una apuesta: me quedan unos 30 años de trabajo si todo va por el camino normal. Estoy completamente seguro que no me retiraré sin ver pupitres publicitados... patrocinados por alguna que otra gran marca. Al tiempo.


Un día difícil.
Martes 21 de enero de 2015

miércoles, 5 de febrero de 2014

¿Para qué?

Hay actividades de esas que no mejoran las notas de los niños. De esas que no van acompañadas de rimbombantes sobresalientes o notables. Hay actividades de esas que no ayudan a mejorar la automatización de los algoritmos, ni el razonamiento, ni nuestro lenguaje oral, comprensión lectora o expresión escrita.

Actividades que en los coles "prestigiosos" suelen ser desprestigiadas por aquellas mentes cerradas, ancladas en la escuela del sígame el que pueda, en la escuela de la memoria y el vómito. 

En el Machado creemos en lo que no se ve. Creemos en esas actividades que unen, que suman, que crean conciencia de pertenencia a un cole único. Apostamos de lleno por esas actividades que nuestro alumnado muestra orgulloso a sus familias, por esas activiadades en las que nuestras familias invierten, junto a los maestros, horas de trabajo en pos de la mejora de su escuela, de nuestros niños. En el Machado creemos que la educación va más allá de las partes de una flor, de la tabla de multiplicar... (¡bendito google!)

Díganme, caballeros y señoras, si esta actividad no desprende esfuerzo,  emoción, trabajo en equipo, creatividad, sentimiento... Díganme si esta actividad no da en el clavo, posiblemente, todos aquellos aprendizajes importantes para nuestra sociedad futura; si no da en el clavo de todos aquellos aprendizajes que nuestros infantes no podrán nunca encontrar en su Tablet PC de 10,2". 

Pasen y vean.



Miercoles 5 de febrero de 2014

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Entre Sueños

Toda mejora nace de un sueño. Todo sueño de una utopía. Toda utopía de un inconformismo. 

De eso se trata. En ese punto estamos los que formamos la Comunidad Educativa del Antonio Machado. No nos conformamos con las injusticias, con las realidades sociales, con las verdades a medias, con el marionetismo al que quieren someternos. No queremos más pan ni más circo.

Tampoco tenemos tiempo para quejarnos, ni para llorar, casi ni para sollozar siquiera. Solo queremos remangarnos y ponernos manos a la obra. 

Un sueño es más bonito cuanto más despierto se diseñe, es más posible cuantos más brazos empujen, es más perfecto cuantas más mentes lo trabajen; es más emocionante cuantos más corazones lo sientan y es más audito cuantas más voces lo griten.

Un sueño es, quizás, el único arrebato que nadie podrá recortarnos jamás.

Sueñen con nosotros y súbanse al proyecto de la ilusión.

Día de la Infancia.
Miércoles 20 de Noviembre de 2013

miércoles, 16 de octubre de 2013

La que Se Avecina en el Machado

Martes 22 de Octubre. Día 1. Un proyecto que ve la luz. Una Escuela por hacer. Por ir haciendo cada día y nunca terminar de hacerla. 

En el Machado SOÑAMOS con un cole que dé oportunidades a sus niños y a sus familias. Un cole que ni perpetúe ni agrande las diferencias sociales existentes interesadamente. QUEREMOS salir de la cultura de la queja para posarnos en la cultura del cambio, queremos salir de la "comodidad " para (auto)convencernos de que haciendo, podemos cambiar el mundo: nuestro barrio, nuestra familia, nuestros niños... nuestro MUNDO para empezar. 

Creemos en todo ello. Lucharemos con toda nuestra capacidad y esfuerzo por conseguirlo. No sabemos si lo lograremos, pero merecerá la pena el viaje, más allá del destino alcanzado.

Ya lo dijo Albert Einstein: Los mismos caminos nos conducen a las mismas metas.

LA QUE SE AVECINA EN EL ANTONIO MACHADO... ¿Te lo vas a perder? 


Y tú... ¿qué haces por mejorar(te)?
Miércoles 16 de Octubre de 2013

lunes, 12 de noviembre de 2012

En Huelga

El miércoles voy a la Huelga General. Y lo hago convencido de que vale para algo. Siempre he pensado, y así me gusta enseñárselo a "mis niños", que muchos poquitos juntos pueden llegar a ser un mucho. Y que esa es la única manera que tenemos de actuar.

Hace tiempo que la democracia, a nivel político, se fue al carajo. Yo apenas recuerdo cuando esa democracia bebía de la ilusión, de las ganas, de las fuerzas del pueblo... ese pueblo vivo y luchador... ese pueblo de hombreras y pantalones de campana.

Nos dominan porque nos dejamos dominar. Lo peor no es ser dominado, sino serlo teniendo sensación o sentimiento de libertad. Y no lo somos. No somos libres. Tristemente. Somos marionetas al servicio de unos pocos; ilusos manejados cual títeres por intereses comerciales, avariciosos, asquerosos, impuros, inmisericordes, egoístas... millonarios.

Y yo hago mi huelga contra la clase política en general. Seguro, estoy convencido de ello, que hay muchos políticos honrados. Muchos. Muchísimos. Seguramente, muchos políticos más honrados que deshonrados. Tan seguro como de que esos honrados mandan menos que los deshonrados. Sin duda alguna.

No han sabido (¿querido?) administrar la riqueza cuando las vacas eran gordas. No han sabido (¿querido?) hacerlo. Y ahora se dedican a disparar mierda con fina, certera, puntería, desde su posición cobarde, desde su peana, desde su altar valvulado. Y disparan contra el funcionario (¡maldito egoísta que no quiere colaborar con los pobres que las pasan canutas!), contra el parado (¡ese vago que mejor acortarle su paga para incentivarlo en la búsqueda de empleo! Está comprobado que si tengo un perro rabioso con ganas de morderme el culo corro más.... ¡"andevapará"!), contra el pensionista (¡no querrá este ahora una paga decente, ¿no?... como si hubiera estado toda su vida cotizando...), contra el inmigrante (¡será aprovechado que sin cotizar porque no quiere viene a ocupar mi cama en el hospital, las horas de mi médico y a comerse mis aspirinas!¡Y no te confundas que los españoles nos fuimos a Argentina y Alemania a trabajar de verdad, como buenas hormiguitas... no a robar como vienen los africanos o los rumanos... ni a traer otra vez enfermedades ya extinguidas!), contra el desahuciado (¡qué se creerá ese que no paga su hipoteca... que la pague "home" como la pago yo religiosamente!) y contra el pueblo en general, que ha vivido por encima de sus posibilidades (¡será derrochador el tío... mira que comprarse una casa por 35 millones y un coche para intentar tener una familia!)... como si las posibilidades para vivir las dictara el pueblo.

Pero no, no busquen que no encontrarán los mismos despiadados ataques contra la casta de este país (grandes capitales, banqueros, iglesia, políticos ricos). Ni un recorte. Ni un puto recorte. Ni un solo recorte a la Iglesia, al Banco, a las grandes fortunas. Más bien al contrario, más bien lo contrario: ayudas y ayudas permitidas por el pueblo llano, ese pueblo adormilado y permisivo en su mayoría, ese pueblo donde aquella frase popular de "virgencita virgencita que me quede como estoy" empieza a convertirse en un lema con un protagonismo demasiado peligroso, ese pueblo de barrigas agradecidas, ese pueblo que cuando calla, permite, que cuando mira para otro lado, permite, cuando deja de luchar, permite, que teme morder la mano de quien cree le da de comer... ¡Ay, España, cómo hemos cambiado!

Yo sé que todo el mundo no tiene la facilidad que tengo yo para hacer huelga. Yo sé que no es tan sencillo hacerla en la empresa privada. Y eso, sin duda, es quizás el mayor argumento para que los que podemos, la hagamos... y vayamos a una manifestación en la que al menos quede claro que empezamos a estar harto de lo que pasa y que cada vez queda menos para que todo estalle... y entonces... entonces...

O a lo mejor, todo es cuestión de que vuelvan los lunares grandes en los vestidos, la laca al pelo cardado, las campanas a nuestros pantalones y los canta-autores pongan una banda sonora inolvidable...

Lunes 12 de Noviembre de 2012

sábado, 26 de mayo de 2012

Comparaciones odiosas

Establezcamos diferencias:

  • Cuando yo era chico mi madre (y como ella la inmensa mayoría de las madres) pudo educarme. Dedicó su vida en cuerpo y alma a educar a sus hijos. A darles valores. A otorgarles seguridad y cariño. A ponerles límites. A "tomarles" la lección. Mi madre no tuvo que darme llaves de casa hasta que tuve madurez suficiente para tenerlas. Y yo, nunca me sentí desatendido.
  • Cuando yo era chico mi "seño" era "amiga" de mamá. Si yo me portaba mal en el colegio mi madre no se creía mis mentiras que sonaban a excusa barata. Ella sabía que, yo como buen niño, mentiría para salvar mi pellejo.
  • Cuando yo era chico mi "seño" era respetada por sus alumnos. Lo era porque tenía dos autoridades muy claramente definidas: la autoridad social, porque ser "seño" estaba bien visto por la sociedad en aquellos entonces; y la autoridad del saber, porque mi seño era mi principal fuente de conocimientos.
  • Cuando yo era chico en mi clase no había inmigrantes (y yo no me enriquecía de su cultura); ni había discapacitados (estaban apartados de la sociedad; incluso había familias que se avergonzaban y no los sacaban ni a la calle), ni gitanos (ellos ni siquiera estaban escolarizados).
  • Cuando yo era chico en los coles estábamos entre el 80% y el 85% de la población infantil escolarizada. El resto no era fracaso escolar, porque ni siquiera iba a la escuela para entrar en cualquier tipo de encuestas.
  • Cuando yo era chico mi seño seguía el método sígame el que pueda. Y los que no podían se dejaban detrás, al fondo. Eran casi mueblecitos. Algunas veces metían la pata, pero eran reprendidos por su familia, en la mayoría de las ocasiones.
  • Cuando yo era chico, en mi cole todo se basaba en el aprendizaje memorístico. Tuve que memorizar capitales de todos los continentes, tablas periódicas de química, lista de reyes, poemas enteros... (¡¡no me preguntes nada de esto que ya lo olvidé todo!!).
  • Cuando yo era chico mis juguetes se resumían a coches, estampas, trompo, lima y un balón. Para divertirme de verdad necesitaba amigos.
  • Cuando yo era chico el esfuerzo tenía recompensa en la sociedad. Y y me esforzaba para ser alguien. Lo superfluo aún no tenía tanta prensa. 
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  • Ahora que soy grande, y maestro, mis alumnos son conocidos como niños-llavero. Tienen llaves de casa desde los 7 u 8 años porque la situación exige que su madre trabaje. A veces, los abuelos pueden hacerse cargo de ellos. Otras, las actividades extraescolares. Muchos de sus padres llegan tan cansados a casa que no tienen ganas de mirarle los deberes, ayudarlos a hacer la maleta o entretenerse a jugar con ellos un rato. Y eso, el que vive con sus padres. Que más del 70% de mi alumnado es de padres separados.
  • Ahora que soy grande, y maestro, mis alumnos saben que sus padres lo defienden a capa y espada porque "sus hijos nunca le han mentido". Tengo que lidiar casi diariamente con padres que vienen al despacho de director a intentar ponerme sobre la mesa las reglas del juego. Ellos saben mejor que los maestros cómo debería organizarse cualquier actividad.
  • Ahora que soy grande, y maestro, mis alumnos saben que mi autoridad está cogida con alfileres. Ya no tengo autoridad social, porque ser maestro es sinónimo de vago y vividor. Tampoco tengo autoridad del saber, porque youtube, google y la wikipedia, por ejemplo, me la han quitado. 
  • Ahora que soy grande, y maestro, mis alumnos son de países muy diferentes (tengo chinos, bolivianas, ecuatorianas, rumanas, portugueses, subsaharianas, marroquíes...) y de etnias diferentes. A veces, muchas veces, nos llegan a mediados de curso desconociendo el idioma.
  • Ahora que soy grande, y maestro, las escuelas rozan el 100% de población infantil escolarizada. Todos entran en el saco de la estadística.
  • Ahora que soy grande, y maestro, mis alumnos son todos los niños que tengo en clase. No solo soy maestro del que puede o del que quiere, también del que no quiere. Y adapto mi enseñanza (o lo intento) a tantos niveles como tengo en el aula. Para que todos avancen con respecto a sí mismo.
  • Ahora que soy grande, y maestro, mis alumnos aprenden a convivir en el aula, con actividades preparadas para ello. Y aprenden a saber hacer cosas. El aprendizaje memorístico, los vómitos de lecciones que después se olvidaban, han desaparecido (o al menos no tienen un papel predominante).
  • Ahora que soy grande, y maestro, mis alumnos juegan online, en 3D y con gráficos que superan la realidad. Y yo, tengo que intentar convencerlos para que no escuchen los cantos de sirena de su PSP y dediquen un rato a estudiar "para el día de mañana".
  • Ahora que soy grande, y maestro, mis alumnos son acribillados con Belenes Esteban y Ronaldos... personajes de éxito en nuestra sociedad. Ambos encarnan, por supuesto, el valor del esfuerzo, de sembrar y recoger.
Si la escuela debe formar niños para que sean adultos y convivan en una sociedad, deberemos tener muy presente que la sociedad ha cambiado tanto que la escuela de los 80 provocaría aún, mucho más fracaso que la actual, sin duda. 


Dedicado a todos aquellos 
que repiten aquella frase de: 
"cuando yo era chico eramos 40 en clase 
y no pasaba ná"...
Infórmate antes de hablar.
Sábado 26 de mayo de 2012.

martes, 22 de mayo de 2012

Quizás, quizás, quizás...

Hay que reconocerle cierta inteligencia, cierta solo, a los gobiernos de nuestro país. A nuestro querido PPSOE. Lo han sabido hacer muy bien.

Llevan años atacando al funcionario. Desprestigiando al funcionario. Apuntando hacia el funcionario. Y todo va dando sus frutos. Poquito a poco, como se hacen las cosas. Fría y calculadoramente, como debe ser.

Que si el funcionario es vago, que si los maestros trabajamos pocas horas, que si no nos solidarizamos con los pobres de las empresas privadas, que si nos tomamos cafelitos de dos horas, que si más que derechos tenemos privilegios, que si somos una carga para este país en época de crisis, que si... que si... Y ha calado en la opinión pública.

Hoy he leído en las redes sociales  y escuchado en emisoras de radio muchas opiniones de madres/padres que nos tachaban de todo. Yo no sé si hablaban ellos o era la señora Aguirre haciendo de ventrilocua... No lo sé.

Lo que sí sé es que los políticos malos tienen a la sociedad y al funcionario donde querían. Los unos, con las escopetas cargadas. Los otros, en el paredón esperando. Sencillamente injusto. Injustamente sencillo. Pero cierto.

Y así, creado el clima necesario, cualquier recorte al funcionariado no solo no provocará alarma social, sino que estará bien visto, aun cuando los recortes afecten al futuro de sus hijos (y de los bolsillos de los TIESOS -grupo cada vez más numeroso- en un futuro no muy lejano). Estamos mal visto. ¿Llegará el día en que prefiramos decir que trabajamos recogiendo cartones o chatarras a decir que somos maestros de la pública?... espero estar exagerando.

Y así, la sociedad contenta, porque su precariedad laboral en la privada está más cerca de las condiciones del funcionariado. Nuestro gobierno ha conseguido que sea bien vista una igualación de condiciones laborales a la baja. Ya la gente no lucha por mejorar sus condiciones laborales... celebran que las pierdan los funcionarios. Tristemente revelador. Reveladoramente triste. Gobierno contento...

Y así pasan los días. Nosotros, peleando por lo que creemos de justicia social. Los padres, quejándose de los maestros. ¿Qué hago con mi niño en Navidad... y en julio... y en Semana Santa? ¿No habrá por ahí un maestro que lo aguante... que a mi me desquicia estar tres horitas seguidas con él? Y así pasan los días... nosotros a lo nuestro y la iglesia mandando, escriturando y no pagando...; nosotros a lo nuestro y los banqueros jubilándose con sus indemnizaciones por el trabajo bien hecho, los políticos con sueldos vitalicios y retirándose en empresas privadas de consejeros y nuestros equipos de fútbol debiendo millones de euros al fisco...  ¿sigo?

Y así pasan los días... con demasiada gente hablando sobre educación cuando son muy poquitos los que saben algo sobre el tema.

¿Y tú, por qué no viniste?
Martes 22 de mayo de 2012

miércoles, 16 de mayo de 2012

¿A qué esperamos?

Y sigo pensando, no hay quien me baje del burro, que los maestros tenemos la culpa, en gran parte, del desprestigio de nuestra profesión. Nos dejamos pisotear, avasallar y escupir sin decir esta boca es mía. Somos cómodos y dóciles. 

Llevamos sufriendo años de desprestigio social. Y lo último es culparnos de la crisis. Pedirnos esfuerzos para ser solidarios: chantaje en la más asquerosa acepción del término. ¿De verdad que este gobierno me está diciendo que si yo no permito que me bajen el sueldo tengo que cargar en mi conciencia con el despido o la no contratación de interinos? Y un carajo para quien lo quiera.

Yo, que lo único que he hecho es hipotecar parte de mi juventud entre apuntes. 

Yo, que lo único que he hecho es renunciar a ser rico a cambio de estabilidad laboral y calidad de vida.

Yo, que no he heredado mi puesto de trabajo. 

Yo, que no me he dejado engañar por cantos de sirenas del ladrillo.

Yo, que no he vivido NUNCA por encima de mis posibilidades.

Yo, que echo más horas de trabajo de las que me pagan, por mis niños.

Yo, que hace 6 años era un puto TIESO con un sueldo superado por cualquier niñato carga-ladrillos sin inversión vital alguna.

Yo, que aguanto a familias inaguantables defendiendo a los embusteros de sus hijos (porque todos los niños son y hemos sido unos embusteros).

Yo, que duermo pensando en mis alumnos y me levanto pensando en ellos. 

Yo no señor Rajoy. Yo no señor Griñán y Valderas. La culpa de la crisis la tienen los avariciosos banqueros, primero, los constructores sin escrúpulos después, y los políticos ineptos, cegatos y cobardes como vosotros, que por falta de cojones intentáis poner parches para salir de una situación, a sabiendas que la solución es otra.

Que pague esta crisis quien la haya creado.

Cerremos los colegios ya!!!  

Miércoles 15 de mayo de 2012

lunes, 20 de febrero de 2012

Ahora que las gaviotas cagan

"No queda otro remedio"..

¿Qué os parece? A mí me desconsuela. Me deja atónito. No voy a decir desilusionado, porque ilusión no me aporta este señor, pero sí preocupado. Porque me detengo un poco en lo que dice y en lo que esconde su frase y mis vellos se ponen para colgar llaveros.

Como mínimo me parece sorprendente porque creo que una frase así le descalifica. Y descalificarse a uno mismo ya es de torpes, pero siendo presidente del gobierno debería llevar aparejada una multa por incompetencia manifiesta autodeclarada voluntariamente. 

Porque decir que las decisiones no las toma uno, sino el devenir de los acontecimientos significa admitir, quizás involuntariamente, por un lado, que eres un cobarde y por otro, un incompetente. Cobarde porque no eres capaz de tomar decisiones por convencimiento; porque te escondes, para justificar tus actos, en que no hay otro camino, porque no tienes las agallas suficiente para decir que aquí estoy yo y mi gobierno y esta son mis/nuestras decisiones. No. Ante la situación grave que nos afecta usted prefiere meter miedo y gritar que fuera responsabilidades, que pringarse lo justo, que la decisión no es suya, es simplemente "lo que hay que hacer". E incompetente porque esconderse tras una frase como esa lleva implícito asumir que no eres capaz, que no estás preparado para hacer cosas distintas, que simplemente haces lo que cualquiera haría, como si hubiera solo una salida para el problema que tenemos en lo alto, una salida ni buscada ni trabajada, sino impuesta.

A este cóctel no olviden añadir un muchito de miedo inculcado en la sociedad y como resultado tendremos un pueblo, una sociedad, con los pantalones bajados y con vaselina en la mano esperando, claudicados, que no sea muy doloroso. Todo asumido y los silicios preparados, abrochándose el cinturón porque es la única salida, dejándose apalear porque eso es de sociedad responsable, concienciada... ¡dos cojones ahí!, como diría mi padre. Y así, con la técnica más antigua del mundo, nos lo repiten, tripiten y cuatripiten hasta que de tanto escucharlo nos lo creeemos y  nos queda grabado en el subconciente. Y al final, en palabras de Sabina, "una mentira cien veces repetida se convierte en verdad". 

Y yo digo que no. Que siempre hay otra salida. Que la creatividad de los individuos debe siempre aportar un halo de esperanza diferente, una vuelta de tuerca más a los asuntos.

Señor Presidente, solo una cosa: hable cuando lo que vaya a decir  sea más interesante que el silencio.
Lunes 20 de febrero de 2012

lunes, 12 de septiembre de 2011

¡Ay Aguirre!

Me das miedo. Tengo que confesarlo. Tengo miedo a pocas cosas. A muy pocas. Y tú me lo das. Esa sonrisa de madera permanente, esas dobleces en tus ojos, ese discurso plagado de medias verdades, esas cien mentiras repetidas (como dice Sabina en su canción) para convertirlas en verdad... No puedo esconderlo. Me das miedo.

Supongo que no engañas a nadie, con esto de las dos horas más a los profesores. Todos sabemos que es una declaración encubierta de privatización de la educación. Está claro que lo que se ahorre en la pública se lo regalarás a la privada, con un único objetivo: perpetuar, cuando no incrementar, la diferencia entre clases. Para que haya ricos, por definición, tiene que haber pobres. Y cuanto más rico sea el rico, más pobre será el pobre. La riqueza está... solo es cuestión de repartirla. ¿O acaso no es ahora, en estos momentos de crisis mundial, cuando más ha incrementado la adquisición de productos de lujo? Pues eso.

¿Y todo esto a qué viene? Pues a una reflexión que llevo tiempo haciéndome, desde que escuché que tú, señora Aguirre, querías crear la policía autonómica. Y ahora, con el recorte en educación, pues me vuelve a la cabeza. Porque lo esperaba. Porque creo que una idea complementa a la otra. Eso es la derecha de este país, en mi opinión. Represión. Libertad, educación, cuanto menos, mejor. A ver si yo me explico: si un país necesita crear más policía es, indiscutiblemente, porque la educación tanto en minúscula como en mayúscula, no está obteniendo los resultados que debiera. La educación en minúsculas cuando nos referimos a lo mamado en el seno familiar, complementado en la escuelas y por otros agentes educativos (entiéndase medios de comunicación, familias, comunidad... sociedad, en definitiva), que dan un bagaje para ser y estar en las diferentes situaciones y momentos que nos presenta la vida. Y Educación en mayúsculas cuando hacemos referencia al Sistema Educativo español, en el que se intentan preparar cabezas pensantes, críticas, con opinión, argumentos, ideas, iniciativa, creatividad... cabezas reflexivas capaces de llegar al sumun del aprendizaje: el meta-aprendizaje, el aprender a aprender. Y aquí el fracaso es inapelable, indiscutible. Porque un sistema mal encarado no puede si no tener unos resultados, cuando menos, y con calificación benevolente, insuficientes. Nuestro actual Sistema Educativo crea, en el mejor de los casos, tanto en la pública como en la privada, papagayos, vomitadores de información.

Pues eso, decía que si un país necesita más policía, la educación no está dando la talla. La función principal de la policía es mantener el orden. Si es necesario mantener el orden, es porque no hay orden, hay desorden. Y el desorden solo existe si somos incívicos, insolidarios... si nuestra sociedad está enferma, si el individualismo está por delante del grupo. El desorden solo existe si nuestros niños de 8 años quieren ser Messi, Cristiano Ronaldo o Hanna Montana. Y así, la pescadilla se queda sin cola de tanto mordérsela. Y cuanto menos educación, más policía. Y cuanto más gasto en policía menos invierto en educación. Emilio Calatayud, juez de menores de Granada, al respecto, hace una reflexión muy interesante: "si una sociedad necesita judicializar todos sus problemas es porque esa sociedad está enferma". Y una sociedad que llena una plaza de toros porque el toro soltado tiene el cartel de haber matado a tres personas, es una sociedad enferma, ¿no creen? Porque una sociedad en la que Telecinco tiene el éxito que tiene es una sociedad enferma, ¿no les parece?

Y como te veo mal asesorada, señora Aguirre, pues yo, en mi labor altruista del día, quería abrirte esos ojitos llenos de esquinas (y espinas) que tienes. Y quería decirte que intentando penalizar la Educación y potenciando la represión en tu Comunidad simplemente estás admitiendo tu incapacidad como gobernante, como líder, como esa persona que debe trabajar en pos de mejorar la vida de todos y cada uno de los ciudadanos para los que gobierna (¿o solo lo haces para unos cuantos?). Estás admitiendo tus limitaciones como esa persona que debe (¿o es tiene que?) intentar que los pobres sean menos pobres porque los ricos son menos ricos. Te recuerdo que un político no debe ser más que el gestor justo de los recursos que posee una comunidad.

Aguirre de mis entretelas, no sé si me da más miedo lo que dices o lo que callas. No sé si temerte más cuando ríes o cuando te muestras impasible. 

Un último consejo: ten cuidado con el  sentido del siguiente paso..  a tu derecha ya no queda nada.

Y lo peor está por llegar.
Lunes 12 de septiembre de 2.011 

viernes, 22 de julio de 2011

Tres semanas de trabajo después...

Repetiría. Aunque el durante ha sido un poco pesado, en una visión global de toda la experiencia, sin duda, repetiría. 

Cuando eres opositor, difícilmente te pones en la piel del tribunal. No lo haces porque es un momento para el egoísmo. Compites. Se trata de ser el mejor, o parecerlo a los ojos del tribunal. Sin embargo, cuando eres tribunal empatizas mucho con los opositores. Intentas adivinar sus historias personales, sus esfuerzos o sus vaivenes emocionales.

No obstante, como todo, la experiencia tiene una parte desagradable: el sentimiento de ser una marioneta, un títere en manos de la Administración.  Cuentan, dicen, que éstas de 2011 han sido las últimas oposiciones dirigidas a rebajar la bolsa de interinidad. Yo no doy con la fórmula mágica. No sé cuál debe ser el porcentaje de la fase concurso y la nota de la oposición. Pero lo que sí veo evidente es que no puede quedar tal y como  está actualmente. Porque es un coladero de interinos, demuestren o no su capacidad para ser maestros. 

He visto como muchos opositores muy preparados quedaban fuera de las listas de seleccionados para dar paso a otros que han demostrado menos preparación, ganas o motivación por formar parte del cuerpo de maestros. Y eso te deja mal cuerpo en muchos momentos. No es justo superar la fase oposición con un 9.6 de media en tres exámenes y no obtener una plaza de maestro porque opositores con mucha menos nota te superan en méritos, entendiéndose por mérito estar en un colegio trabajando.

En la escuela necesitamos maestros con ganas. Necesitamos gente dispuesta a luchar por la educación pública. Dispuesta a dar mucho más de lo que le van a valorar desde fuera. Dispuesta a sentirse evaluada por cualquier mindundi que no tiene ni puta idea de enseñar o educar. Dispuesta a ser vista como el trabajador privilegiado (que no hace nada, gana mucho y tiene más vacaciones que nadie...), a comprobar que no es oro todo lo que reluce. En las escuelas necesitamos mucha gente que tenga ganas de conocer los entresijos y los puntos débiles de un sistema que necesita una adaptación urgente a los tiempos que corren, para resurgir de uno de sus momentos más bajos como institución, para volver a tener un papel predominante en la educación de individuos, para volver a ser un punto de apoyo respetado, para poder ser entendida como compañera y no rival por las familias en lo que a la formación de sus hijos se refiere.

Y para que todo esto pase, para mejorar la educación, verdaderamente, debemos empezar por mejorar el acceso al cuerpo de Maestros. Solo así pondremos los pilares principales para levantarnos de donde otros nos han ido poniendo... con la permisividad, e incluso el beneplácito, de los que estamos dentro.

Interinos sí, pero solo los buenos.
Viernes 22 de julio de 2011

miércoles, 6 de julio de 2011

Cambios

Se acerca septiembre, el añonuevo de los maestros y maestras. Y este año viene con los Reyes Magos incluidos.

No lo esperaba. No entraba en mis planes (también es verdad que no planeo nunca nada). Pero bueno, llegó la Jefatura. Dos años de Jefe de Estudios para curtirme en mil batallitas diarias. Desgasta mucho un cargo directivo, incluso cuando no es el de responsabilidad máxima. Por pequeño que sea un centro, desgasta mucho estar decidiendo constantemente. Porque decidir constantemente significa equivocarse más de lo deseado, eso está claro.

Y empezaba yo a cogerle el gustito a esto de la Jefatura. Empezaba a tener cierta soltura en los temas, a poder planificar proyectos a más largo plazo, a saber torear un poco lo urgente para darle prioridad a lo verdaderamente importante. Empezaba a gustarme, realmente, cuando me decidí (en parte obligado) a cambiar de despacho y sentarme en el sillón de director.

No puedo quejarme, la verdad. Un ascenso, es un ascenso. Y a todos nos gusta que nos reconozcan el trabajo, o más bien el esfuerzo. Que lo haga el inspector de zona, me tranquiliza. Que lo hagan "mis padres", me ruboriza. Que lo hagan mis compañeros, me deja sin palabras.

En un principio no quise ser director. No me gusta el perfil, que intuyo más que sé, tendré que desarrollar. Al menos, no me gusta tanto como el de Jefe de Estudios, más relacionado directamente con el proceso de enseñanza/aprendizaje. Pero tampoco voy a decir que haya aceptado obligado. Nadie me ha tenido que poner un cuchillo en el cuello para invitarme a decidir. Lo he hecho por mis compañeros, primero; por el centro, segundo; y por mí, tercero.
Ahora llega septiembre. Padre y director. Dos cambios suficientemente importantes en la vida de un treintañero como para no tomarse una uvitas el 31 de agosto y brindar con una copa de champán por todo lo bonito, y apasionante, que queda por venir, tras ese primer día de septiembre disfrazado de 1 de enero. ¿No os parece?

Gracias compañeros
por la confianza demostrada...
y paciencia, mucha paciencia.
Miércoles 6 de julio de 2011

miércoles, 6 de abril de 2011

Entre ceja y ceja

Soy novato en esto de la enseñanza. Y me encanta serlo. Porque aún el sistema no ha podido conmigo. Y sigo ilusionado, inocente pobre de mí. Tan inocente, que creo que cambiaré algo en todo esto. 

Inocente y frustrado; en parte y a parte. Trabajo mucho. Mucho, mucho. Le dedico todas las horas del mundo (mi mujer lo sufre la pobre) a mi trabajo. Porque ha dejado de ser mi trabajo y forma parte de mí. Son "mis niños", "mi centro", "mis madres". Y me gusta que así sea. Porque no pone muros en medio. No me permite pensar en mis niños como casos prácticos, sino como personas con futuro. 
 
Yo no entiendo la enseñanza (y supongo que ningún trabajo del sector humanitario) de otra forma. Pero no consigo cambiar nada. Los pobres de mi clase siguen siendo pobres cuando terminan de pasar por mis manos. Los niños de ritmo lento de aprendizaje, siguen teniendo ritmo lento de aprendizaje (¡¡qué eufemismo más bonito!!). Tengo alumnos que empiezan en apoyo educativo en 1º y llegan a 6º y siguen en apoyo educativo

Y me paro y pienso. Y veo que la escuela, como parte del sistema, se dedica a perpetuar, cuando menos, las diferencias existentes; y a veces no solo las perpetúa, sino que también, desintencionadamente, las agranda. A las personas con pocas perspectivas de futuro, las entierra definitivamente, con sus políticas segregadoras y separadoras. Y a los ricos, los poderosos, los buenos estudiantes, los capaces, los hace más capaces. Sibilinamente, desintencionadamente, ocultadamente... pero lo hace.

Yo no quiero ser maestro para esto. Quiero ser maestro para que los pobres puedan dejar de serlo y tengan oportunidades sociales y para que los de ritmo lento mejoren su aprendizaje y superen las dificultades. Llámame iluso...

Los maestros nos quejamos. Mucho. Mucho más de lo que debiéramos. Y poco a poco nos vamos instaurando en la cultura de la queja. Todo el puñetero día quejándonos de la Administración, por un lado, y de las familias por otro. Porque eso sí, nosotros somos los putos amos del mundo. Ningún maestro (o muy pocos) te dirá abiertamente que parte del fallo en el sistema somos los propios maestros.

Y esto es un problema, principalmente porque nuestra incompetencia la pagan los hijos de otros. Seguimos trabajando instalados en la cultura de la "ocurrencia". Se me ocurren cosas, las pruebo a ver si funcionan, y ya elijo seguir o parar con mi nuevo método innovador.

Y no nos enteramos que en educación hay certezas. Hay métodos que funcionan. Métodos que no dependen del contexto de actuación. Ya está bien de que los maestros nos creamos intocables. Ya está bien de experimentos. Ya está bien de métodos obsoletos que quizás funcionaron antaño, pero que hoy seguro que no lo hacen y poco a poco nos están llevando al fracaso más absoluto en procesos y resultados. ¿No nos damos cuenta? ¿A qué esperamos? ¿No es suficiente un 30% de fracaso escolar en ESO?

Más preguntas. ¿Te gusta esta escuela de hoy para tu hijo? A mi no. Ni la pública. Ni la privada, en mi modesta opinión, peor aún que la pública, porque aún dedica más esfuerzos a perpetuar las diferencias.

Dejemos de quejarnos. Dejemos de llorar tanto por las esquinas y transformemos el sistema, pero no con imaginación, sino con verdades, con certezas científicas, con métodos que sabemos que valen, con las actuaciones educativas de éxito que la Comunidad Científica Internacional tiene demostrado que valen, que funcionan. Comunidad Científica Internacional, ahí es nada... ¡qué sabrán ellos!... pensarán incluso algunos osados arrogantes... 

¿Y tú, qué sabes? ¿Y yo, qué sé? ¿Y a ti, compañero, qué te interesa saber?

Ayer estuve escuchando
a Ramón Flecha. 
¿Se me nota, nota?
Lunes 06 de abril de 2011

miércoles, 16 de marzo de 2011

Yo quiero, pero no sé cómo hacerlo.

¿Qué pensarías de un médico que operara a tu hijo a la antigua usanza? ¿Qué pensarías si en lugar de usar laparoscopia para una operación de abdomen te operan abriéndote en canal porque así es "como se ha hecho toda la vida"? ¿Qué pensarías de un médico que no se actualiza? ¿Y si en lugar de médicos, hablamos de maestros?


Ese es el talón de Aquiles de los maestros, de la docencia, en general: su reciclaje.

En cualquier especialidad o campo profesional existen multitud de investigaciones que llegan a buen término y descubren, demuestran, mejoran, perfeccionan, crean, etc. nuevos métodos de trabajo. Abre nuevas posibilidades y nuevos caminos que son mejores que los anteriores. Pero en educación no. Porque estos nuevos caminos, aunque me demuestren otros compañeros que son mejores, nos crean inseguridad profesional. Y atacan directamente a nuestra autoestima profesional. Porque nos demuestran que no somos los mejores maestros del mundo. Y además de sacarnos los colores, por si fuera poco, nos exigen más que los antiguos. Nos exigen alerta, predisposición para aprender, valentía; nos exigen esfuerzo.


Y por eso, volvemos a los caminos conocidos. Y seguimos con la tiza y la pizarra, igual que 30 años atrás. Y enseñamos igual a niños que vivirán, que sentirán, que morirán, en sociedades muy diferentes a las de hace una, dos o tres décadas. Los trabajadores, por ejemplo, con 30 años trabajando para una misma empresa son sin duda, una especie en extinción. Incluso, dicen los que creen saber de esto, que aún no se han inventado más del 50% de las profesiones que desempeñarán mañana nuestros niños de hoy.


Y ante esto, ¿qué papel nos toca a los maestros? No podemos seguir igual. No podemos seguir enseñando igual. Pero el problema, el siguiente razonamiento es: ¿Y cómo cambiar?


La formación continua, el reciclaje formativo del profesorado, no puede quedar sustentado en el voluntarismo individual del docente. Ni puede, ni debe. La docencia necesita una reforma importante, que traspase el qué y vaya directa al cómo. Los maestros necesitamos también que nos enseñen a enseñar. Que nos muestren buenas prácticas, otras formas de hacer mejores que las nuestras. No que nos digan que existen, no. Que nos las muestren. 


En algunos países que nos llevan años de ventaja, los docentes dedican, cada poco años, uno directamente a formarse. Sin niños. Sus horas semanales durante un curso académico entero la dedican a mejorar sus prácticas, a estudiar, a ser mejores de lo que son. 

Si la Administración sigue tan alejada de la escuela, la escuela seguirá aún más alejada de la sociedad. Y la brecha entre ambas se abrirá. Hay mucho camino, demasiado, desde la pizarra y la tiza hasta la play tres o la wii. Desde el esfuerzo hasta el pelotazo. Desde el cole hasta el barrio. Y lo que es peor, desde una parte del Claustro hasta la otra.


¿Y qué decir de la formación inicial?
¿Y qué decir de lo que se aprende 
en la Escuela de Magisterio?
Miércoles 16 de marzo de 2011

miércoles, 2 de febrero de 2011

Emilio Calatayud o las verdades del barquero...

Me gusta escuchar a gente que sabe de lo que habla. Y me gusta aún más hacerlo cuando estas personas huyen de la grandielocuencia, de la demagogia o de los discursos rimbombantes con más forma que fondo, de esas palabras que solo buscan regalarse sus propios oídos. No me gustan los que tienen orgasmos con tan solo escucharse a sí mismo. Quizás por eso me guste escuchar a Emilio Calatayud. Porque este juez de menores, que actualmente desarrolla su función en Granada, habla muy clarito. Tanto, que cualquier padre, madre o educador, independientemente de su nivel sociocultural, logra entenderlo.

El otro día estuve en Tomares y tuve la oportunidad de escuchar su conferencia. Fue una charla aproximada de 1 hora y 45 minutos. Su discurso es casi siempre el mismo: en educación, de un extremo al opuesto. Y dejó algunas pinceladas (creo que cada una de ellas dan para un buen rato de reflexión). Aquí os dejaré algunas anotaciones que hice, algunos apuntes que tomé sobre la marcha. La mayoría son casi literales, aunque puede ser que alguna que otra simplemente se parezca mucho:
  • "Los derechos de los menores se  han convertido en obligaciones para los adultos.
  • Un padre no puede ser el amigo de su hijo, porque si no, los niños serían huérfanos.
  • No tengo interés en que mis hijos me valoren actualmente, sino cuando sean adultos.
  • Nos da miedo volver al principio de autoridad. 
  • ¿Cómo se puede reinsertar a un menor que nunca ha estado insertado?
  • ¿Estaríamos de acuerdo con la cadena perpetua si fuesemos los padres de un menor delincuente que hubiera cometido un asesinato?
  • No todo el que comete un delito es un delincuente. O vosotros mismos ¿no habéis robado folios de la oficina? ¿No habéis descargado películas? ¿no habéis robado en El Corte Ingĺés?
  • Si una sociedad judicializa todos sus problemas es porque esa sociedad está enferma.
  • ¿En qué nos estamos equivocando para que una niña de 12 años piense en relaciones sexuales?
  • La televisión está creando una juventud, no mostrando una realidad.
  • Si seguimos desprestigiando a los trabajadores que trabajan con menores, la cosa nos irá mal.
  • Más vale un culpable en la calle que un inocente entre rejas."

Pincha aquí (vídeo 1 y vídeo 2). Coged un lápiz, un papel y aprended. Y aprendamos todos. 

Jueves 02 de febrero de 2011

domingo, 26 de diciembre de 2010

Mi primera colaboración en una revista en papel

Hace poco salió a la venta el número 0 de la revista Espacio Habitado. Es una revista de poesía y pensamiento. En ella tienen cabida muchas voces muy importantes y otras menos conocidas pero que también pueden aportar otras visiones. Pidieron mi colaboración como profesional de la educación y puse mi granito de arena con un artículo titulado: "Se trata de enseñar a nuestros alumnos, no a los alumnos que nos gustaría tener", en el que defiendo la diversidad como riqueza dentro del aula, el proceso frente al resultado y la adaptación de la enseñanza a los contextos mediatos e inmediatos. Así como las posibilidades  que nos otorga la poesía para un buen aprendizaje de la lecto-escritura. En fin, una experiencia bonita y gratificante. 

Ahí os dejo la portada y contraportada de esta revista. 



Por cierto, este es el número de Otoño. La próxima será para Invierno, supongo que más o menos para el mes de febrero. Todo aquel que quiera una solo tiene que ponerse en contacto conmigo dejándome un comentario aquí y se la haremos llegar por un módico precio. Merece la pena, si no me creen, miren los articulistas. 

Gracias por esta posibilidad, 
hermano.
Domingo 26 de febrero de 2010

sábado, 25 de diciembre de 2010

Mi primera puiblicación

Hay un dicho por ahí que intenta convencernos de que para realizarte como persona tienes que tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol. Creo que me falta los más sencillo... plantar el árbol.

Hace poco me llegó mi primera publicación: Maletín de Atención al alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo. Más detalladamente os puedo contar que consta de 10 manuales diferentes, el primero como guía de recursos y servicios y los nueve restantes dedicados a las discapacidades más usuales. Se realizaron en 2007 y han llegado a todos los centros educativos andaluces a finales de 2010. Una lástima. Creamos un gran grupo de trabajo dirigido eficientemente por María Luisa Salvador López (May, para los amigos), quizás la mejor profesional en educación (y seguramente en muchos ámbitos) que me he encontrado nunca. Mi participación se centró en los manuales uno (manual general) y seis (manual sobre síndrome Down), principalmente, con colaboración directa también en el 10 (manual sobre discapacidad intelectual). Pinchando en las imágenes podréis echar un vistazo, aunque sea en su edición digital, menos bonita que la de papel. :


 
1.- Necesidades Específicas de Apoyo Educativo.

Necesidades Específicas de Apoyo Educativo

 
2.- Altas Capacidades Intelectuales.

Altas Capacidades Intelectuales

 
3.- Limitaciones en la Movilidad.

Limitaciones en la Movilidad.

 
4.- Trastornos Graves de Conducta.

Trastornos graves de conducta.

 
5.- Trastornos Generales del Desarrollo.

Trastornos generales del desarrollo.

 
6.- Síndrome de Down.

Síndrome de Down.

 
7.- Discapacidad Auditiva.

Discapacidad Auditiva.

 
8.- Discapacidad Visual y Sordoceguera.

Discapacidad Visual y Sordoceguera.

 
9.- Enfermedades Raras y Crónicas.

Enfermedades Raras y Crónicas.

 
10.- Discapacidad Intelectual.

Discapacidad Intelectual.

 


¿Por favor, me indica dónde
puedo encontrar un vivero?
Sábado 25 de diciembre de 2010